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NOVEDAD: El Séptimo Sello

El Séptimo Sello
AUDIO CAP. II DOCE

Audio por CreaHistorias.com


«El séptimo sello está presto a romperse −dijo Miguel con semblante sereno− y ahí es donde empieza el segundo suspiro, en el que debéis alzar la cabeza y observar a los que desde siempre os han guiado. Ellos llegarán hasta vosotros con mayor prontitud, y todo será dicho. Cuando la media hora de Silencio termine, después de que la Dama Blanca dé a luz a la Espiritualidad que declamará durante este periodo, todo se habrá dicho para deleite de unos y desesperación de otros, que sentirán no haber oído en lo más profundo de su corazón.»

 

El Arcángel y el camino de en Medio

El Arcángel y el camino de en Medio

ISBN: 978-84-614-2025-4

AUDIO CAP. I MIGUEL

Audio por CreaHistorias.com



«El ser humano tiene un camino que recorrer –dijo Miguel sentado sobre una roca que le servía de apoyo cuando dialogábamos–, y a duras penas lo recorre.
El reconocimiento de los siete aspectos que lo forman es una parte de éste. La Integración de la dualidad es el siguiente paso. Y encontrar su santo Grial es beber de su Espíritu reintegrándolo en la materia donde temporalmente reside, reconociéndose así en su destierro... para ya nunca más volver...»
–Parece sencillo así dicho; pero por experiencia sé que es un arduo camino.
–Arduo camino es el que recorréis en vuestra ignorancia, yendo y viniendo sin objetivos, en vidas muertas que carecen de sentido, entre populosos senderos que a ninguna parte van.

La certeza y rotundidad con la que expresaba situaciones seguía impresionándome sin que el paso del tiempo me hiciera acostumbrar. No existía un ápice de duda en su voz; no expresaba situaciones que pudieran ser o no; sino que compartía una Realidad con alguien que en ese momento podría entenderla… dejando libertad dentro de la comprensión que te narraba para que creyeras o no, sin que eso cuestionara la veracidad de lo dicho, que tu libre albedrío podía asumir... o negar.

* PREÁMBULO
* I. MIGUEL
Venta online

 

EL SÉPTIMO SELLO: PREÁMBULO



PREÁMBULO

El periplo de Axián continúa hoy, después de haber transitado los Siete Pilares de la Tierra y recorrido el Camino de en Medio de la mano del Arcángel, cuya espada sustenta el Equilibrio de la Humanidad.

En esta Luna llena que entreteje andaduras y sinsabores, búsquedas y porqués de quien se encuentra a camino del Alma y de su Espíritu, observando madejas de pensamientos que se interrelacionan con niveles de conciencia artificiales, que forman egos, sociedades y tiempos.

El periplo de Axián pasa por montañas y cuevas, por ángeles y extraterrestres que tutelan el destino de la humanidad en este momento de Cambio de conciencia global, mientras se resquebrajan sociedades y arquetipos de conducta anquilosados, basados en miedos y ansias de poder.

El periplo de Axián continúa cuando la primavera arranca, presto a escuchar el sonido del Séptimo Sello y la quietud de la Media Hora de Silencio en la que todo será dicho, a beneplácito de unos y terror de otros, aquellos que no podrán dejar de Escuchar.

Media hora que aboca en el fin del Tiempo, para de nuevo recomenzar. Los puntos de Poder serán activados como antaño lo estuvieron, para que la oscuridad no encuentre un camino labrado, para que las luminosas palabras no cesen de sonar en valientes corazones que nunca han dejado de anhelar el aliento de la Luz en su interior.

Axián, símbolo del Hombre Nuevo, camina ascendiendo sus Montañas, penetrando en sus Palacios, desprendiéndose de dualidad y pensamiento, y adquiriendo la auténtica Libertad.

He aquí, pues, lo que se ha de contar.

 
 
 
 

Capítulo I. MIGUEL (El Arcangel y el camino de en Medio)


I. MIGUEL

«El ser humano tiene un camino que recorrer –dijo Miguel sentado sobre una roca que le servía de apoyo cuando dialogábamos–, y a duras penas lo recorre.

El reconocimiento de los siete aspectos que lo forman es una parte de éste. La Integración de la dualidad es el siguiente paso. Y encontrar su santo Grial es beber de su Espíritu reintegrándolo en la materia donde temporalmente reside, reconociéndose así en su destierro... para ya nunca más volver.

–Parece sencillo así dicho; pero por experiencia sé que es un arduo camino.

–Arduo camino es el que recorréis en vuestra ignorancia, yendo y viniendo sin objetivos, en vidas muertas que carecen de sentido, entre populosos senderos que a ninguna parte van.

La certeza y rotundidad con la que expresaba situaciones seguía impresionándome sin que el paso del tiempo me hiciera acostumbrar. No existía un ápice de duda en su voz; no expresaba situaciones que pudieran ser o no; sino que compartía una Realidad con alguien que en ese momento podría entenderla… dejando libertad dentro de la comprensión que te narraba para que creyeras o no, sin que eso cuestionara la veracidad de lo dicho, que tu libre albedrío podía asumir... o negar.

–¿Debemos entonces nosotros… reintegrar nuestra dualidad? –pregunté.

–El camino no concluye hasta que no se Es en la materia, lo que hace que ya no se tenga necesidad de regresar.»

María me miró profundamente con sus ojos azules que tanto bien me hacían, y a los que tanto respeto tenía: por la densidad de su conocimiento que no residía en apariencia alguna, y que en ningún sitio la atención pretendía llamar; pero que se impregnaban en tu interior como agua que saciaba tu sed mientras te sentías envuelto en un sentimiento de profundo amor.

Bajamos la montaña despacio, pensativos.

En estos años nos habíamos vuelto silenciosos y habladores.

Silenciosos… como una forma de conocimiento que Escucha y al que evade el hablar.

Y habladores… como una forma de compartir realidades que sentías a tu alrededor y que te impelían a pronunciar desvelando su esencia.

Descendimos por la senda de la montaña tantas veces transitada y que tan bien creíamos conocer; hasta que un nuevo recodo volvía a sorprenderte con un incipiente aspecto, que todavía debías trascender.

«La Dualidad forma parte de todos y empieza por vuestra separación en un aspecto masculino, y otro femenino; en un aspecto receptivo y otro transgresor; una energía pasiva y fértil, y una activa y fecunda, que hace que la unión fructifique en Vida.

Ambas son necesarias; y separadas, que no divididas, están en la materia.

Ninguna debe dominar a la otra ni suplantarla, reconociendo cada una su aspecto que cierra el Círculo que deben formar, sin que nada de esto tenga que ver con roles mentales a los que os asociáis en la materia, y que se convierten en “juegos de poder” muy lejos de su función complementaria.

Pero integrar la dualidad en la Materia va más allá del sexo, y del hombre y la mujer. La dualidad reside en cada uno de vosotros y es, en última instancia, Luz u Oscuridad.
Os debatís entre el bien y el mal en una línea que trazáis en vuestro interior y que os mantiene en constante lucha con vosotros mismos; porque asociáis lo bueno a lo blando e insulso y lo malo a lo sabroso y posesivo, alineando adjetivos en este sentido a uno u otro creando una irrealidad que os atrapa en el absurdo.

La Maldad… es cualquier acto que va en contra del Ser, sea este acto cual fuere; el Bien es cualquier acto que beneficia al Ser que reside dentro de todos y cada uno de vosotros.

Pero la Acción Íntegra es la que trasciende ambos conceptos en el Acto necesario que Equilibra una situación haciendo que vuelva a llenarse de Luz... lo que ausente estaba de ella.

Reconocer estos Actos es una búsqueda interior en la que uno deja de ser bueno o malo; y pasa a convertirse en alguien vacío de sí mismo, de conceptos que le dicen sí o no, de condicionamientos que tergiversan la Realidad; y desde ahí, ejecuta acciones que penetran en la esencia de cada situación armonizándola y reordenándola, haciendo que vuelva a brillar.

Cuando la acción es correcta, todos los implicados reciben su recompensa más allá de lo que parezca ser. Así, el que con mal actuaba será parado y descubierto; el que se escondía será puesto delante; el soberbio recibirá de sopetón la humildad que corrija su creciente ego y el que bien hacía sentirá plenitud en su interior… y, a pesar de que a veces externamente poco parezca haber cambiado, cada uno dormirá esa noche con la lección palpitando en su ser, sin que pueda dejar de Escuchar.

Todo ello por encima de lo que externamente parezca ser. Por encima de “el pobre que parecía no merecérselo” y del que “nada había hecho y mira lo que vivió”.

La Luz conoce lo que la Materia niega… y la cala indeleblemente por encima de sus lloros, quejas o sinrazones.»

Recordábamos aquellas palabras y las sentíamos ahora con fuerza. ¿Estaríamos comenzando a transitar el camino de nuestra dualidad?

Y como en otras ocasiones, la duda de cómo asir los nacientes caminos nos dejaba desamparados, en un estado de incertidumbre en el que no sabías si moverte o pausar; y con la pregunta de por dónde empezar palpitando en tu interior.

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El Arcángel y los siete pilares de la Tierra

«Escucha, nada depende de ti… pero todo está en tus manos. Así es en el Cielo, donde nadie es imprescindible pero todos son necesarios. Necesarios porque uno solo podría salvar el Mundo; y prescindibles, porque donde uno falla, otro vendrá.»

Miré fijamente a aquel ser que paralizaba mi sangre, con su serena mirada azul, con la pausa del que sabe cuándo y cómo hablar, con la Verdad del que nada dice que no Sea, con el Equilibrio que hace que el Mundo se sustente, hasta que su mano baje y el desequilibrio reine, como parte de nuestra propia elección.

Miguel estaba frente a mí y sentía la familiaridad del que conoce; pero a la vez cada pensamiento que me dijera «está ahí, frente a ti» me dejaba helado, sin saber si era real o no lo que sucedía.

«La oscuridad se está asentando en la Tierra, porque las elecciones que habéis hecho así lo han proclamado. Pero existe también mucho bien anidando dentro de valientes corazones; y por ello, estamos de nuevo aquí.»

Venta online: www.elarcangelylossietepilaresdelatierra.com

 

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